Las primeras Coca-Cola se despachaban a través de fuentes a presión, y aunque se llegó a un acuerdo para embotellar la bebida en Estados Unidos, no fué hasta sus casi 30 años de vida, en 1915, cuando el refresco adoptó un envase único de cristal: la popular botella contour (botella contorno), diseñada por A. Samuelson.

Este envase fue producto de un concurso para unificar los envases y evitar imitaciones, y donde la única directriz era que la botella pudiese ser reconocida inmediatamente, incluso a oscuras o hecha trizas.

El acontecimiento que marcó su despegue internacional fue la Segunda Guerra Mundial.















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